Arquitectura civil

Urroz-Villa, localidad situada en el Pre-Pirineo de Navarra. Población de larga trayectoria, vinculada casi desde su origen al Camino de Santiago y a la corona navarra, ha sido durante siglos lugar de paso de personas, ganados y mercancías, gracias a su privilegiada situación en un punto de contacto entre comarcas de economías complementarias, y a hallarse en la ruta que comunica la capital del reino, Pamplona, con Aragón. Desde la Edad Media, Urroz-Villa comienza a destacar por sus ferias y mercados, que acabarán por dotarle de su signo de identidad más característico: la gran plaza del Ferial, de más de 9.500 m2. En torno a ella se levanta un importante conjunto de casas-palacio del siglo XVI.Portadas y ventanas son los elementos concretos más significativos. En las primerasdominan los perfiles interiores ligeramente apuntados, mientras sus roscas son ya de medio punto. Éstas vienen definidas por unas dovelas desmesuradas, que van desde el metro hasta los casi dos metros. Las ventanas son siempre geminadas, con una elaborada molduración y piezas monolíticas. La decoración se reduce a bajorrelieves que aluden bien a la heráldica familiar o de la villa, bien a símbolos religiosos protectores, con el monograma de Cristo como elemento más repetido. Las ventanas se componían al interior siempre como miradores. Para ello se armaba el interior del muro con un arco rebajado, que se cerraba al exterior con el enmarque del vano y una plaqueta inferior. Por dentro, a ambos lados de la plaqueta se colocaban los correspondientes bancos, heredero todo ello de las ventanas y miradores característicos de la arquitectura civil gótica. La unión de ventana y portada es sin duda, desde el punto devista técnico, una de las principales aportaciones del grupo.
Los edificios se resolvían en dos plantas, la baja para usos comerciales, artesanales o agrarios, la superior como vivienda. La superficie construida no debía ser demasiado grande. Los nuevos edificios se integraban perfectamente dentro de las cotas del entorno urbano construido, a la vez que se abrían a amplias parcelas interiores, en las que quizá se añadieran miradores y soportales de madera. Si se edificaba entre medianiles se aprovechaba la longitudinalidad de la fachada, sin tener demasiado en cuenta la simetría. Hay que tener presente que la portada principal forma una unidad estructural con la ventana superior, por lo que la simetría sólo se respetaba para segundas plantas con vanos impares. Si las ventanas eran dos o cuatro, la portada abandonaba el centro de la composición; si eran tres centraba el eje general.
De hecho, la seriación de su composición general, de la portada principal y de las ventanas viene a definir un tipo constructivo sumamente depurado, demostrando que bien en la propia localidad, bien en las comarcas cercanas, la tradición constructiva medieval había conseguido fijar una sintaxis que de forma repetida sirve para afirmar el éxito económico de ciertas familias. Aunque este proceso se considera característico de las buenas villas navarras a partir del siglo XVI, en ninguna que sepamos, ha conservado una proporción semejante de restos arquitectónicos significativos.
En este sentido, Urroz es un magnífico escaparate para valorar las características arquitectónicas y urbanas de esta nueva generación de edificios que responden, en su contenida nobleza y monumentalidad, a principios teóricos y simbólicos muy distintos a los propuestos en la Edad Media. Estamos en una nueva época. Las torres y los elementos defensivos tienden a desaparecer en beneficio de edificios que se erigen frecuentemente entre medianiles, perfectamente integrados en las líneas de fachadas del caserío preexistente, respetando los trazados y las cotas de altura típicamente medievales.
Porque, no lo olvidemos, tras los recios muros de estas casaspalacios vivieron personas durante generaciones. Las características de sus fachadas nos van a desvelar algunos rasgos característicos de las sociedades tardomedievales. Las propias características de sus interiores describirán una forma de vida que no se diferenciaba
sustancialmente de sus vecinos. Porque más allá de la expresión del éxito social queen los siglos XV y XVI suponía la construcción de la vivienda familiar “a cal y canto”, los interiores servían a las necesidades de unidades familiares que provenían en su inmensa mayoría del comercio y el artesanado.

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